Homo Deus. A Brief History of Tomorrow

 

En septiembre hará un año que os presenté la reseña sobre Sapiens. De animales a dioses, de Noah Harari. Entusiasmada ante esa visión poco convencional y ciertamente rupturista de la Historia que ofrecía el autor, no pude por menos que llegar hasta el final, por lo que este año les llegó el turno a sus dos siguientes obras, las cuales forman, junto con Sapiens, una ambiciosa trilogía. Con el fin de acercarme mejor al autor y sus ideas, opté por adquirir las versiones originales de las obras: 21 Lessons for the 21st Century[1] y Homo Deus. A Brief History of Tomorrow[2].

Aunque Homo Deus fue escrita y publicada tres años antes que 21 Lessons, opté por leer primeramente 21 Lessons, ya que siento debilidad por los órdenes cronológicos en diversos ámbitos y esta obra se centra en el presente, mientras que Homo Deus procura mirar al futuro[3]. Si no os he traído la reseña de 21 Lessons, es porque a mi parecer guarda suficiente relación de contenido con Homo Deus, de manera que reseñándola puedan quedar cubiertas las cuestiones más importantes, las cuales terminan por crear un conjunto razonado.

En 21 Lessons for de 21st Century, Harari crea un auténtico compendio de lecciones basadas en conceptos que forman parte de nuestro día a día y los cuales no tenemos tendencia a analizar, probablemente por la costumbre que nos supone convivir con ellos durante toda nuestra vida. Estas lecciones son: decepción, trabajo, libertad, igualdad, comunidad, civilización, nacionalismo, religión, inmigración, terrorismo, guerra, humildad, Dios, secularidad, ignorancia, justicia, post-verdad, ciencia ficción, educación, significado y meditación.

Prácticamente todos estos conceptos aparecen en Homo Deus, ya sea en mayor profundidad o de pasada, pero siempre ocupando un lugar de importancia en el cosmos humano que crea en su obra el autor. Sin embargo, hay un concepto imprescindible en esta obra que merece la pena destacar por el papel que ejecuta en su desarrollo: “algoritmo”. Según la Real Academia de la Lengua Española, un algoritmo es un “conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema”. Efectivamente, un algoritmo se crea a partir de una amplia serie de datos desde los que podemos extraer conclusiones certeras; en este sentido, a lo largo de toda la obra, Harari se centra en justificar no sólo las razones por las cuales los algoritmos son útiles a diversos niveles, sino también el por qué terminarán siendo los elementos que dirijan el mundo e influyan determinantemente en el destino de la Humanidad. Siguiendo esta línea, lo más interesante resulta del hecho de que, ya a día de hoy, gran parte de nuestras vidas se ve conducida por toda una serie de algoritmos en los que no nos fijamos: Waze, Google, Facebook, Cortana… Por ello, la información personal del individuo se convierte, poco a poco, en la mejor y más valiosa herramienta a la hora de obtener resultados óptimos:

“Si queremos entender nuestra vida y nuestro futuro, debemos hacer todo esfuerzo por entender qué es un algoritmo y cómo los algoritmos están conectados con las emociones”[4].

El capitalismo sigue ocupando un lugar de vital importancia en la obra de Harari, algo que ya hizo en las precedentes. Si el autor insiste tanto en analizar este tipo de economía es porque defiende plenamente la idea de que lo que diferencia al Homo Sapiens del resto de animales es su capacidad de cooperar, de compartir una imaginación colectiva que le lleva a crear una red de cooperación compleja a la vez que sencilla. Evidentemente, el capitalismo resulta ser uno de los mejores ejemplos para entender esta idea, por lo que el historiador acude a él con frecuencia.

Más interesante puede resultar la siniestra idea que se repetirá a lo largo de la obra y a la cual el historiador pretende aportar una solución, aunque sea meramente parcial:

“En el caso de que los programas informáticos alcancen una inteligencia supra humana y un poder sin precedentes, ¿deberíamos comenzar a valorar estos programas más de lo que valoramos al ser humano?”[5].

El autor presenta una serie de problemas que no sólo pueden dar dolor de cabeza, sino a los que cuesta poner solución de forma objetiva. Lo primero que se nos ocurre es pensar “eso no va a ocurrir” o “si ocurre, probablemente yo no lo vea”; sin embargo, Harari es bastante optimista en lo que se refiere a la velocidad de los avances que la humanidad experimenta en nuestro siglo, por lo que podría ser que no tuviéramos todas con nosotros al intentar hacer caso omiso de ciertos escenarios.

Harari termina por rechazar el individualismo a favor del colectivismo, lo que se pone en relación con el párrafo anterior. Sin capacidad de cooperación, el Homo Sapiens no podría existir –mucho menos evolucionar–, de modo que el autor nos dice que el individualismo es un concepto estrechamente unido al de liberalismo que no llega a funcionar del todo bien en el ámbito práctico, a diferencia del colectivismo. Por supuesto, muchas de las ideas presentadas son ligeramente subjetivas y, desde luego, discutibles en múltiples sentidos; sin embargo, Harari no se limita en sus obras a ofrecer escenarios, conceptos e ideas, sino a justificarlas, a dotarlas de un trasfondo que hace posible su legitimación a pesar de que puedan surgir otras opiniones o puntos de vista. Que él hable de la posibilidad de que los seres humanos podamos llegar a ser amortales (que no inmortales) en un siglo –o menos–, no quiere decir en absoluto que debamos contemplar ese escenario ciegamente, aunque sin duda puede resultar interesante acudir a sus ideas desde una mirada crítica.

Quizás lo que menos me haya atraído de la obra tenga que ver con cierto carácter repetitivo en la presentación de ideas, pues las propuestas del autor no dejan de girar en torno a los mismos conceptos. A pesar de ello, creo que Harari logra contrarrestar la repetición ofreciendo una gran variedad de ejemplos prácticos que sirven de sustento a la reafirmación de las ideas que defiende. Entre estos ejemplos se podrían destacar algunos como “El chimpancé cohibido” –un experimento científico que busca demostrar que ciertos animales son capaces de recordar incidentes puntuales y se preparan conscientemente para afrontar futuros acontecimientos– o “El último discurso de Ceausescu[6]” –con el que se pone de relieve un acontecimiento histórico de colaboración efectiva ejemplar–, aunque hay muchos otros que conforman un conjunto de ejemplaridad del todo convenientes para soportar ciertas ideas.

Son muchos otros los temas que se tratan, pero como ya sabéis, no es mi objetivo desmenuzar el libro o ensuciar la lectura que de él hagáis, por lo que me reservo un puñado de ejemplos y propuestas realmente interesantes y que, ojalá, lleguéis a leer por vosotros y vosotras mismas.

A estas alturas, os diré que de los tres libros me quedo sin duda con Sapiens. De animales a dioses, que –como no podía ser de otro modo– es el que brindó fama al autor. Esto no significa, en absoluto, que desprestigie los dos posteriores, pues a pesar de esa tendencia a la repetición –quizás inevitable– de conceptos e ideas, no dejan de servir de complemento a las ideas que propuso en el anterior y, por tanto, su publicación y difusión me parecen justificadas.

 

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Yuval Noah Harari, Homo Deus. A Brief History of Tomorrow, Harvill Secker, 2015.

NOTAS:

[1] Versión en castellano: Yuval Noah Harari, 21 lecciones para el siglo XXI, Debate, 2018.

[2] Versión en castellano: Yuval Noah Harari, Homo Deus. Breve historia del mañana,  Debate, 2016.

[3] Podéis configurar el orden de lectura de las tres obras del modo que más os convenga, pues no hay una necesidad causal entre ellas, sino que más bien son complementaria entre sí. El orden que he elegido guarda relación con la sucesión de pasado-presente-futuro que se justifica ya en cada título (y por supuesto, en el contenido).

[4] Traducido de: “If we want to understand our life and our future, we should make every effort to understand what an algorithm is, and how algorithms are connected with emotions”. Yuval Noah Harari, Homo Deus. A Brief History of Tomorrow, Harvill Secker, 2015, p. 97.

[5] Traducido de: “If and when computer programs attain superhuman intelligence and unprecedented power, should we begin valuing these programs more than we value humans? Op.cit., p. 116.

[6] Véase https://www.youtube.com/watch?v=TcRWiz1PhKU

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