La problemática del Arte Antiguo y la magnífica labor del Museo Arqueológico Nacional (MAN)

El concepto de “arte antiguo” es ambiguo en su propia definición y, por ello, el primer paso que debemos dar siempre antes de dedicarle un análisis es el de trazar sus límites, incluso aunque sepamos que esta tarea siempre se verá marcada por una imprecisión bastante irónica: la del tiempo histórico.

Según la mayoría de los manuales de Historia, podemos decir que la Antigüedad comienza con la aparición de los primeros seres humanos y termina con la caída del Imperio Romano de Occidente en 476. Sin embargo, pensad lo que habría de significar esto si lo tomásemos al pie de la letra: todo aquello que tuviese lugar a partir del año 477, pertenecería ya al mundo medieval. Esto no tiene ningún sentido.

Es por ello que los historiadores y, en mi caso, las historiadoras del arte, intentamos estudiar cada objeto artístico dentro de su contexto, es decir, rodeado por todas las circunstancias políticas, económicas, sociales, culturales y religiosas que, de algún modo, inciden en su creación. De este modo, nos encontramos piezas datadas a finales del siglo V que no pueden ser consideradas plenamente medievales, pero tampoco antiguas: son las que metemos en el saco de “Antigüedad tardía”. Esto lo hacemos con bastante asiduidad y no sólo en lo que concierne al mundo antiguo, sino a todas las etapas histórico-artísticas.

Uno de los principales problemas que plantea el Arte Antiguo, además del temporal, es el de su adecuada clasificación: ésta no sólo atenderá a la datación de los objetos, sino también a la utilidad que tenían en el momento en que fueron creados. Dentro de esta problemática podemos hablar de un asunto ciertamente espinoso que tiene que ver con el concepto de “arte” en sí: ¿puede un peine, datado en el siglo IV a.C., ser considerado un objeto artístico?

Peina siglo IV a.C.
Peine, siglo IV a.C., Museo Arqueológico Nacional.

Llegados a este punto, me parece imprescindible proponer una diferenciación entre lo que podemos considerar un objeto susceptible de estar expuesto en un espacio museístico y lo que se puede definir como objeto artístico. Siguiendo esta línea, podríamos hablar de un objeto del pasado lejano –un peine– que, si bien no tiene por qué ser considerado bajo la denominación de “creación artística”, sí tiene legitimidad para ser contemplado en un museo.

En mi opinión, y aunque la definición de arte está lejos de aclararse aun en pleno siglo XXI, la primera característica que ha de tener una obra de arte es la de la intencionalidad de su creador, que necesariamente debe crear ese objeto con la intención de que se convierta en una manifestación artística.

¿Cómo solventan esta problemática los museos que contienen objetos que no fueron creados con una intencionalidad artística? Mediante una correcta clasificación.

Así pues, nos encontramos ya con que los museos tienen las herramientas necesarias para poder elaborar clasificaciones coherentes de sus obras sin necesidad de levantar polémica en cuanto a la naturaleza de su creación, lo que ya es algo digno de ser gratamente valorado. Evidentemente, no todos los museos tienen éxito en su labor clasificatoria, pues en algunos podemos llegar a encontrarnos un auténtico caos artístico y cronológico que perturban nuestra visita y disfrute.

No es el caso del Museo Arqueológico Nacional de Madrid, que desde su creación en 1867, y especialmente desde su más reciente reforma (entre 2008 y 2014), se ha volcado en crear un recorrido coherente, un diálogo razonado y un espacio que invita a ser recorrido de principio a fin. Adicionalmente, desde 2017 tenemos la oportunidad de hacer una visita virtual gracias a la creación de una plataforma online que el museo lanzó en colaboración con Samsung: MAN Virtual[1]. Las panorámicas que ofrece esta modalidad incluyen:

  • “40 salas en 4 plantas.
  • 337 vitrinas y 250 plataformas sobre 13.000 objetos arqueológicos.
  • 3802 puntos de interés, 728 paneles gráficos, 2.583 cartelas explicativas, 329 ilustraciones, 86 mapas originales, 45 vídeos.
  • 587 enlaces a la base de datos corporativa, ceres.es, para obtener más información en la red”[2].
Ejemplo man virtual
Visita Virtual del Museo Arqueológico Nacional.

Desde su última reforma, el museo ha mejorado notablemente sus instalaciones –especialmente la luz y la amplitud de los distintos espacios– desarrollando un recorrido bastante coherente en lo que se refiere al Arte Antiguo, aunque con ciertas salvedades que veremos a continuación. En la planta baja (planta 0) un espacio dedicado a “Arqueología y Patrimonio” se convierte en una especie de vestíbulo que nos prepara, especialmente desde el punto de vista visual, para nuestro recorrido. A continuación, en la misma planta, la Prehistoria se presenta en orden cronológico, aunque se evitan concienzudamente los espacios cerrados o los recorridos de una única dirección, aumentando con ello el dinamismo de nuestra visita y estimulando nuestra percepción, aunque no en exceso.

En la siguiente planta (planta 1) nos topamos con la Protohistoria, seguida de la Hispania romana, la Antigüedad Tardía y el mundo de Al-Ándalus. Por último, en la planta 2, siguiendo la lógica del recorrido (que en este caso se está haciendo a través del segundo bloque de escaleras), se encuentran: Oriente Próximo, El Nilo: Egipto y Nubia, Grecia, Mundo Medieval, Edad Moderna e Historia del Museo.

Plano MAN
Plano esquemático del Museo Arqueológico Nacional.

Quizás hayáis notado que la coherencia cronológica comienza rompiéndose en la primera planta, en la que tras sumergirnos de lleno en la Protohistoria, nos topamos de pronto con el mundo romano. Esto es algo que ocurre en multitud de museos y que suele ponerse en relación con la incapacidad del espacio para albergar cierto número de obras. En este sentido, si quisiésemos situar en la misma planta la Protohistoria y Egipto, no podríamos disfrutar ni de la mitad de las obras que están expuestas.

Al margen de estas cuestiones museográficas, de las que os digo con total tranquilidad que no tengo un absoluto dominio –ni mucho menos–, sí me gustaría hacer hincapié en la extraordinaria labor de este museo a la hora no sólo de conservar su patrimonio, sino también de difundirlo: MAN virtual es sólo una de las muchas herramientas de difusión de la cultura que ofrece la institución. Podemos hablar también de la plataforma CERES (Colecciones en red), patrocinada por el Ministerio de Cultura y Deporte y que nos permite emprender la búsqueda de cualquier pieza del museo, ofreciéndonos una ficha completa sobre ella.

La importancia que la sociedad confiere al Arte Antiguo lleva peligrando desde hace años. Gran parte de las principales universidades de nuestro país no tienen un departamento de Arte Antiguo. La oferta de estudios relacionados con este período histórico-artístico es cada vez menor y las salidas laborales, prácticamente, inexistentes. Son instituciones como el Museo Arqueológico Nacional a las que debemos el hecho de que el Arte de la Antigüedad siga ocupando un lugar entre nosotros, no sólo porque se trate en este caso de un museo contenedor de objetos propios de este período histórico, sino también por la exquisita labor que la institución desarrolla para que el mundo antiguo no se pierda en los recovecos de la memoria colectiva.

NOTAS:

[1] Véase: https://www.manvirtual.es/

[2] Ministerio de Cultura y Deporte. Véase: http://www.man.es/man/exposicion/manvirtual.html

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